¿Cómo ahorrar energía en el hogar?

¿Electrodomésticos, cocina, ampolletas? Investigadores de la Universidad Santa María nos entregan diversos datos para emplear la energía de la manera más eficiente en nuestras viviendas.

  • En la iluminación
  • Uso de la lavadora
  • Uso del refrigerador
  • Uso de la cocina
  • En los electrodomésticos
  • Al momento de conducir

El académico del Departamento de Mecánica de la Universidad Técnica Federico Santa María, Jaime Espinoza, y el Grupo de Energías Alternativas del plantel nos entregan una serie de datos para ahorrar energía y así ayudar a que el bolsillo no sufra.

En la iluminación

Los investigadores de la USM recomiendan:
Usar ampolletas fluorescentes compactas (CFL) y tubos fluorescentes, los cuales consumen menos energía, duran hasta cuatro veces más y entregan una iluminación de gran calidad.
Al cambiar una ampolleta común por una eficiente, si bien esta última tiene un costo mayor, la inversión se recupera en tres meses y al final del primer año se logran ahorros totales por ampolleta cambiada de $4.500. (*)
A nivel país, si en todas las casas del sector urbano se cambiaran cinco ampolletas y en las del sector rural dos, se lograrían ahorros del orden de los 220 millones de dólares. (*)
Apagar las luces en los cuartos donde no hay gente.
Aprovechar la luz del día y utilizar cortinas claras y sueltas en las ventanas para permitir la entrada de la luz al cuarto.

(*) Considerando un uso de tres horas diarias por ampolleta solamente.

Uso de la lavadora

Tener una carga completa para hacer el lavado.
No seleccionar altas temperaturas de lavado. El noventa por ciento de la energía que consume la lavadora se emplea en calentar el agua.
Lavar con agua fría usando detergentes para agua fría.
No usar programas más largos de lo necesario y utilizar el programa de prelavado sólo para ropa muy sucia.
Dosificar el detergente. Un exceso genera un peor resultado de lavado y un mayor impacto al medio ambiente.
Secar las toallas y las ropas pesadas de algodón en cargas separadas de la ropa liviana.
No exceder en el secado de la ropa. Si el equipo tiene un sensor de humedad, utilizarlo.
Limpiar el filtro de la secadora después de cada carga de ropa secada para mejorar la circulación del aire.
Considerar secar la ropa al aire en cuerdas o tendederos. Los fabricantes de ropa recomiendan el secado al aire para algunas telas.

Uso del refrigerador

Los fabricantes recomiendan mantener el refrigerador a 5 grados Celsius y el congelador a -18º C.
No comprar un refrigerador más grande del necesario, pues consumirá más de lo adecuado.
Mantener abierta la puerta del aparato el menor tiempo posible.
Dejar enfriar los alimentos o bebidas calientes hasta temperatura ambiente antes de introducirlos en el frigorífico.
Descongelar los productos en el refrigerador. De este modo se aprovecha el frío acumulado en el alimento para refrigerar los demás.
Si la escarcha tiene más de medio centímetro de espesor, se debe descongelar. La capa de hielo aumenta el consumo de electricidad.
El aparato no debe recibir directamente los rayos del sol, ni encontrarse próximo a una fuente de calor.
El refrigerador debe encontrarse a una distancia entre 15 y 20 centímetros de la pared.
Revisar las gomas que sellan las puertas del refrigerador. Si éstas se encuentran dañadas, cámbielas.
Un refrigerador nuevo con etiqueta Energy Star utiliza un cuarenta por ciento menos de energía que los modelos tradicionales vendidos en el 2001.

Uso de la cocina

Utilizar la luz interior para comprobar el estado de la comida: cada vez que se abre se pueden perder entre 25 y 50 grados de temperatura.
En caso de largos períodos de horneado, desconectar el horno 10 minutos antes de transcurrir el tiempo previsto, aprovechando de esto modo el calor que posee en ese momento para terminar de preparar el alimento.
Calentar el horno previamente slo en el caso de que la receta o las tablas de cocción de las instrucciones de uso del horno lo exijan explícitamente.
Los moldes más idóneos son los metálicos de color oscuro o esmaltados, dado que absorben de mejor manera el calor.
Tratar de utilizar ollas a presión, ya que con ellas puede lograr temperaturas mayores, reduciendo el tiempo de cocción hasta un cincuenta por ciento.
Hervir agua en un hervidor eléctrico y en la medida justa que se necesite; es más eficiente que calentarla en la cocina.

En los electrodomésticos

Los expertos de la Universidad Santa María aconsejan que, al comprar electrodomésticos, se debe pensar en dos tipos de precios. “El primero cubre el precio de compra y considérelo como la cuota inicial. El segundo es el costo de operación del aparato durante su vida útil. Usted pagará ese segundo precio cada mes con su cuenta de la energía durante los próximos diez años, según lo que dure el artefacto que haya comprado. Los refrigeradores duran un promedio de 13 años; las lavadoras de ropa, unos 11 años cada una, y los lavaplatos, unos 9 años”. Además:
No guiarse sólo por los precios.
Preguntar sobre electrodomésticos de bajo consumo eléctrico.
Pronto se etiquetarán los electrodomésticos, infórmese.
Tratar de renovar los artefactos más antiguos; a veces gastan más que cuando se adquiere uno nuevo.
Preferir los artefactos que tengan la opción de ahorro de energía (pantalla, televisor).
Apagar los equipos cuando no los esté utilizando.
Muchos electrodomésticos siguen utilizando pequeñas cantidades de energía cuando están apagados. Esto es típico de las videograbadoras, televisores, equipos de sonido, computadores y aparatos de la cocina. Esto puede evitarse si se desconecta el aparato o se utiliza una toma de corriente que pueda apagarse para quitarle la energía al equipo.

Al momento de conducir

A la hora de conducir un vehículo, el Grupo de Eficiencia Energética plantea:
Hay alternativas para los desplazamientos cortos, como el transporte público, la bicicleta o caminar. Podemos turnarnos y compartir el vehículo con varias personas, de modo que los vehículos vayan completos.
No superar las 2.000 a 2.500 revoluciones por minuto en autos a gasolina, y las 1.500 a 2.500 revoluciones por minuto en los diesel.
Si la parada que se desea realizar puede durar más de un minuto, conviene apagar el motor del vehículo.
Hacer un uso irracional del aire acondicionado puede llegar a incrementar el consumo en un 20 por ciento ($2.000) (**).
Por otro lado, circular con las ventanas abiertas a 100 kilómetros por hora supone un aumento del 5 por ciento del gasto de combustible ($500) (**).

La mejor forma de calentar el motor es conduciendo el vehículo. En los días de invierno, no se necesita dejar el motor en marcha más de 30 segundos. Cualquier tiempo adicional lo único que hace es desperdiciar combustible y arrojar más emisiones al aire.
Conducir en forma agresiva (ir a alta velocidad, acelerar rápido y frenar bruscamente) desperdicia combustible. Esto puede disminuir en un 33 por ciento el rendimiento de combustible en la autopista y en un 5 por ciento el rendimiento en la ciudad ($3.500) (**).
Si simplemente se conduce a 100 kilómetros por hora en lugar de a 120, usted ahorraría en un viaje ida y vuelta a Santiago $1.500 (**).

Mantener los neumáticos inflados y alineados adecuadamente para lograr cerca de un 3,3 por ciento más de rendimiento de combustible ($350) (**).

Reemplazar los filtros de aire sucios para aumentar hasta en un 10 por ciento el rendimiento por kilómetro ($2.000) del combustible y proteger el motor (**).

Planear hacer varios recorridos en un solo viaje. Hacer varios viajes cortos, cada uno con un inicio en frío del motor, puede utilizar casi el doble de combustible de un viaje que cubra la misma distancia cuando el motor está caliente.
(**) Todos los ahorros en dinero están considerados en un viaje ida y vuelta desde Valparaíso o Viña del Mar a Santiago.